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DESTRUCCION DEL CUARTEL GENERAL DE LA AVIACION CIVIL “P” Si bien es cierto que desde la ocupación de Lima, en Enero de 1881, la chilenización forma parte del “ADN criollo” (dada la cantidad de “damas preñadas” -de la aristocracia criolla- por la oficialidad chilena), es que con las solas excepciones de los gobiernos de Cáceres y Velasco, este proceso jamás ha menguado... e inclusive se ha incrementado, tal y conforme acaece con el actual alanismo, el cual “deja chico” al quintacolumnismo toledista. La “ultimita” de este gobierno traidor viene acaeciendo con la inminente demolición de todo el complejo del Aeroclub “Collique”, alma mater de la aviación civil en el Perú (y reserva estrategica de la FAP), nada menos que a manos de un consorcio chileno, BESCO, disque “para la construcción de viviendas populares” (de 3 habitaciones, hall, comedor, etc y hasta ascensor, es decir cualquier cosa menos “popular”). Paradojas del globoneoliberalismo pro-chileno: esa misma empresa es la que viene construyendo otro aeródromo (también civil) en Antofagasta. Vale decir, que mientras destruyen el cuartel general de la aviación civil peruana, construyen el correspondiente a la aviación civil ancestralmente enemiga... ¡y sin disparar un solo tiro! Solo con el amariconamiento histórico del APRA.
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TIMOCRACIA Y CONTRALORIA Definitivamente que al buen Yehude Simon la burocracia aprista de la PCM se lo viene comiendo con zapatos y todo (algo que, por supuesto, él ya sabía al asumir el cargo de Premier). La última mordida es la “madrugadora” convocatoria al cargo de Contralor General de la República, generada en el preciso instante de “relevo” entre Yehude y del Castillo, vale decir por la Secretaría saliente. A decir verdad, este cargo creado por DS en 1929, jamás ha servido para nada beneficioso al pueblo, en la medida que sigue siendo un organismo que en vez de combatir la corrupción, le ha sido cómplice. Miren, sino, a Genaro Matute (que dejó el cargo este 28 de Octubre), “compadre” de Toledo y “causa” de García… ¿Acaso destapó o “castigó” alguno de los innumerables dolos de dichas administraciones? Ni michi. Solo sirve –la Controlaría General de la Republiqueta– para justificar sueldos de una manada de empleados “con carnet partidocrático” y para engañar a los incautos con que “alguien controla la corrupción y el dolo”, cuando hasta el dedo señalado por González Prada está putrefacto (“donde se hinca el dedo salta la pus”). Esta es la republiqueta criolla, de porquería: tan inútil y cómplice como aquella extinta ONA (“Oficina Nacional Anticorrupción”) de la recontrarrata Carolina Lizárraga, que –como ya es público– supo de los petroaudios 3 meses antes del escándalo, callando (o sea encubriendo) en todos los idiomas. Por último, el ritual de corrupción de sucesión del Contralor saliente se efectuará ante la indiferencia de un pueblo que hace bastante tiempo dejó de creer en la recontra santa putísima timocracia criolla. ¡Urgen los paredones etnocaceristas! |