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OBAMA: entre el Black Power y el Ku Klux Klan
UN NEGRO EN LA CASA CADA VEZ MENOS BLANCA


El mestizaje de todas las sangres comienza a adquirir hegemonía en Norteamérica, esta vez bajo figura presidencial, vía un mulato cuyo segundo nombre es Hussein… A decir verdad, con anterioridad ya han habido afro-norteamericanos en sitiales de primer orden político entre los republicanos (Collin Powell, Condolezza Rice, etc.), más no entre los demócratas. Sin embargo, el ascenso de Obama concentra más factores internos de pugna cuya “resolución” arriesga escenarios conflictivos en la Superpotencia, con las subsiguientes secuelas en la periferia: recrudecimiento –aún más– de las reivindicaciones étnicas de las “subciudadanías de color humilde” y el respectivo retraimiento de la hegemonía blanca, salvo que la alienación “pro-occidental, blanca y cristiana” se imponga en la nueva administración de la Casa cada vez menos blanca. No obstante, se acaba de dar un hito etnohistórico en el mundo desarrollado.

…222 AÑOS
Hussein es el segundo nombre del flamante presidente mulato de los EEUU de NA. El que sea, además, “demócrata”, pasa a segundo plano. Y es que independientemente a su filiación formalmente política (republicana o demócrata), el hecho “biológico” de que con su ascensión presidencial por vez primera genes afro-negros se instalan en la Casa Blanca, constituye un hito histórico de potencial trascendencia etnopolítica.

Ahora habrá que observar si este primer presidente de 50% de estirpe “de color” humilde, resulta de la línea reivindicacionista de Kunta Kinte y Malcom X o de la línea rastrera de Condolezza Rice y Collin Powell. Entiéndase que la extracción de etnoclase no implica necesariamente la conciencia de etnoclase. Al respecto, el caso del expresidente peruano-cobrizo Alejandro Toledo es contundentísimo: acomplejado y descerebrado a carta cabal.

Definitivamente el “factor étnico” adquiere, nada menos que en la principal superpotencia del mundo, primacía social y por ende política: ¡el fin de 222 años de hegemonía presidencial anglosajona!

A decir verdad, si se analiza acuciosamente, verificaremos que los cimientos de la nacionalidad norteamericana se sostienen en el genocidio indio y la esclavitud negra en pro de la libertad blanca. Si se habla del “sueño americano”, entendámoslo ante todo como el “sueño gringo”… adjuntándole la “pesadilla de color negra e india”. Entonces viene a colación la inevitable pregunta: ¿Con Obama Hussein aquel “sueño americano” comienza a democratizarse (con siglos de tardanza) al “resto de sangres”? That is the question.

“COLOR HUMILDE”
“Cuestión étnica” en la que la demografía tiene especial relevancia: si en 1776 –cuando se independizan los estados anglosajones de la norteamérica-atlántica (luego vendría la genocida expansión al “Far West”)– el 90% de los 12 millones de habitantes eran de raza blanca y el otro 10% de raza negra (los cobrizos estaban “allende la frontera”), pues para el 2008 la reversión es contundente en una población de 250 millones de habitantes:
-Estirpe blanca: 46%
-Estirpe “hispana” (en verdad mestizos de ancestro cobrizo/hispano centro y sudamericano): 1%
-Estirpe negra: 16%
-Estirpe amarilla/polinésica
(Hawai): 3%
-Estirpe “india” (cobrizos norteamericanos
en reservaciones): 1%

Si a este cuadro agregamos la proyección que para el 2,036 los mestizos hispano-cobrizos serán la primera mayoría demográfica, pues no resulta aventurero sostener que la superpotencia mundial acaba de ingresar a una nueva etapa etnocultural que para el sector más conservador, reaccionario, racista y blanco, constituye un potencial “inicio de la barbarie”.

El cogollo republicano/“cow boys” de la escuela de Reagan y Bush ha sufrido indudablemente un severo trauma… sin embargo mantienen fortaleza aún, la cual esperan incrementar “jalando” a los hermanos cara pálidas del “ala menos demócrata” del Partido Demócrata. Inclusive, ya empiezan a emitirse expresiones, particularmente en los estados que conforman la cuenca del Mississipi, de amenazante intransigencia racial: “el Ku Klux Klan redentor de la hegemonía blanca deberá repotenciarse”.

A su vez, como contraparte, en los barrios negros del Bronx y Detroit se comienzan a ver grafitis alusivos al “poder negro” (black power).

Es cada vez más claro que a medida que Obama se asiente en el gobierno, deberá perfilarse como eximio equilibrista entre los respectivos fundamentalismos étnicos de humanidades oprimidas y opresoras. Algo que el presidente mulato debe saber a saciedad en su misma etnicidad: hijo de negro africano (Keniata) y blanca angloamericana (estirpe irlandesa). Entonces, el quid de la gobernabilidad obamista consiste en consolidarse como ente de comunión y no de discenso. Vale decir, que los blancos no lo miren como negro ni que los negros lo miren como blanco, sino que lo vean ambos como suyo en común-unidos (COMUNIDAD).

TOCAYO HUSSEIN
Pero las cosas –complicadas desde ya– no son tan “diagnosticables”: está presente el “Hussein”… evocador del Islam profesado por el padre del actual superpresidente, el cual –separado– radica en Kenia. “Ahora tenemos a un tocayo de Saddam en la Casa Blanca”, humorizan los caricaturistas de los principales tabloides. En fin, un “detalle” que en caso la nueva administración no priorice el esfuerzo bélico en el Medio Oriente “al estilo halcón”, servirá de herramienta de demolición del poderoso y plutocrático sector sionista/judío enquistado en la dirigencia republicana.

Se puede hallar, entonces, el porqué –tal como han observado (y criticado) intelectuales de la talla de Petras y Chomsky– cada vez más se asemejan las políticas externas relativas a Irak y Afganistán del demócrata negro con la de su rival, el republicano blanco. “La presión es fuerte, y no queremos arriesgar que por ahí nos salga algún émulo de Lee Harvey Oswald parecido al Dallas de 1962”, se arriesgó (para luego ser amonestado y desautorizado) cierto excolaborador cercano al flamante mandatario.

TIEMPO…
Esta situación conlleva a percatarse que, de darse cambios “relevantes” (decir “revolucionarios” sería iluso) en EEUU, estos surgirán más por causales étnicas que políticas, habida cuenta que allá la diferencia clásica entre republicanos y demócratas a lo sumo ha sido de forma más nunca de fondo. Recuérdese, sino, que nada menos JF Kennedy –“el presidente más progresista del s. XX norteamericano”– fue quien inició la escalada del US Army contra el heroico pueblo vietnamita, y asimismo “inauguró” el bloqueo contra Cuba (amén de la invasión mercenaria en bahía ”Cochinos”). A su vez, J. Carter, otro demócrata “decentísimo”, fue quien subvenciona y “estimula” por vez primera a los “contras” que mercenariamente atentaron contra la revolución sandinista en Nicaragua. Entonces no valen ilusiones romanticonas…, por el momento.
Tiempo al tiempo.

No obstante, con la primera medida que Obama Hussein adopte respecto a la mega crisis económica que acogota a la superpotencia, de ajustar a los banqueros y especuladores de Wall Street o de endosarle el tramposo costo a la ciudadanía en general o -también- rspecto a una apertura con Cuba, podrá perfilarse el rumbo luminoso u oscuro que emprenderán los EEUU de NA, desde una Casa Blanca que se comienza a tornar en menos blanca.