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Convicción ideológica y praxis insurgente se traducirá en poder popular NACIONALISMO REVOLUCIONARIO Hoy que está en su clímax la “teoría de la sobreabundancia” publicitada, bombardeada y puesta en marcha sistemáticamente por la traidora derecha peruana, la que fundamentalmente consiste en plantear que “sólo cuando a los ricos les sobre habrá algo para los pobres”. O “teoría del derrame”: la única comida que puede tener el pobre, es la que se derrama de la mesa de una transnacional. “Teoría del Empleo”: para que haya más empleos para los cholos baratos, y en consecuencia que los pobres sean menos pobres, que deben haber más fábricas de hampones (a) “inversionistas”, y consiguientemente que los ricos sean más ricos. Se la puede llamar “Teoría Cínica del Hijo de la Gran Puta”. Una de las formas de respuesta ante la misma criollada de siempre que consiste en afirmar que para que no le vaya muy mal a los pobres tiene que irles requetebién a los ricos, proviene pues de las filas castrenses, al estilo venezolano o la versión peruana del Etnocacerismo. De ahí la necesidad de rescatar a figuras y personalidades como Omar Torrijos. Se puede ser un gran hombre sin ser un gran estadista. Pero no se puede ser un gran estadista sin ser un gran hombre. No se puede ser nada bueno, si antes no se es bueno. Y Torrijos fue un gran estadista. Y un gran hombre. Es decir, un hombre bueno. Encaramados sobre los hombros de Torrijos, podremos ver más lejos que Torrijos. El mismo que pensaba y hablaba desde el pueblo, no para el pueblo. Con el resultado de que el pueblo lo entendía bien, pues era su propio lenguaje. Realmente tenía extracción popular, campesina. Sus padres fueron maestros rurales. Pero la verdad es que su acento y su lenguaje, bien campesinos ambos, eran en buena parte más cultivados que heredados; más cultura que naturaleza. Desde el principio había dicho el General Torrijos: “Con la izquierda y con la derecha”. Y parece que algún asesor le cambió la frase a “Ni con la izquierda ni con la derecha”, pensamiento éste mucho más cerca del espíritu pusilánime de “ni chicha ni limonada”, pero bien lejos de la concepción del General según la cual, como lo dijo él mismo: “En política no se puede estar ‘ligeramente encinta’. O se está o no se está”. Por si no bastaran las razones morales, históricas y científicas, tenemos también las estéticas. Aunque solamente fuese por razones de elegancia, habría que ser, por entonces, de izquierda, puesto que en aquellos 70’s el etnicismo político aún estaba en pañales, en medio de la guerra fria capitalista/comunista. CÓMO ERA EL GENERAL El correlato práctico viene aquí: Pasando por un pueblo del interior del país, un niño desarrapado y sin camisa lo reconoció y se le cuadró saludándolo militarmente. Ni jugando ni en serio. A la edad de ese niño, unos ocho años a lo sumo, no se puede hacer esa distinción. Pero el General le respondió el saludo en serio. No había la menor duda de que estaba respondiéndole el saludo a un superior. Una característica saltante del General era el de ser ‘chiquillero’. A continuación una experiencia graciosa. En un campamento de pioneros, en Cuba, el General ve a una niñita muy linda como de unos cinco años, no más. Se agacha y la levanta hablándole en chiquito: “¿Y qué cocha es esta niña tan linda y tan pechocha?”. Y la niña le respondió, con una pronunciación perfecta y filosa como navaja: “marxista-leninista”. El General la volvió a poner en el suelo, con mucho cuidado, como quien está agarrando un explosivo, y siguió su camino. Cuentan que una vez un ministro, Materno Vázquez, purista del lenguaje, se quejó de que el General andaba diciendo que iba a “telefonizar” el país. “Esa palabra no existe”, dijo el Ministro. Y se lo dijeron al General. Entonces el General mandó a imprimir, en la portada del directorio telefónico del INTEL, Instituto Nacional de Comunicaciones, la frase: “El INTEL, telefonizando el país”. Y dijo: “Díganle a Materno que ahora sí existe”. Y la verdad es que hizo algunas palabras muy buenas, como aquella de “cocacolizado”, para referirse a los alienados por el imperialismo. “UYUYUY” Nuevamente una anécdota “antiimperialista”, registrado por José de Jesús Martínez: “En otra ocasión, en la que las relaciones entre los EEUU y Panamá estaban tensas, el ejército norteamericano decide hacer unas maniobras militares en la Zona del Canal con el obvio propósito de siempre: amedrentar. Se llamaban “Operación Furia Negra”, o algo así. Entonces Torrijos responde también con unas maniobras militares, del otro lado de la cerca, y que se llamaban, literalmente, “Operación ¡uy, uy, uy, qué miedo!”. EL PODER NO SE DA, SE TOMA Primero, la posibilidad de hacer la revolución con el concurso del ejército; el proyecto del “modelo peruano” de Velasco Alvarado, el que lo fue también de Torrijos. El caso sólido de muchos países europeos, donde se impuso a punta de bayoneta, sin duda es la forma de menor costo social posible. Es una de las “verdades agradables” que aparece en ‘Soy un Soldado de América Latina’ (texto de Omar Torrijos): “Muchos, y son muchos más de los que ustedes piensan, soldados, sargentos, tenientes, hombres que viven en la misma miseria en la que vive el pueblo, se están dando rápidamente cuenta de que la dirección de fuego y de ataque de sus fusiles debe ser apuntada hacia los que esclavizan y no hacia los esclavizados. Segundo, la posibilidad de una revolución sin el ejército, ni a favor ni en contra, es una cuestión meramente de simetría lógica, no tiene que ver nada con la realidad. Pensar o decir que las FFAA pueden mantenerse al margen de las luchas sociales, o ser “apolíticas”, como tradicional y cínicamente se las considera en América Latina, por ejemplo en el Chile de Salvador Allende, es una mentira que propagan los regímenes explotadores que precisamente se apoyan políticamente en esas mismas FFAA. En el mejor de los casos es una posición, aparentemente ingenua pero a la postre cómplice. Tercero, sin embargo, Torrijos sabía que hace r la revolución contra el ejército estaba en función “al costo social que el pueblo estaba dispuesto a pagar”. En ese mismo documento dice: “Cuando un pueblo se decide a conseguir su liberación como remedio para sus males, no hay componente de fuerza que la pueda impedir. La liberación sólo la determina el costo social que el pueblo esté dispuesto a pagar por ella”. TORRIJOS Y TORRIJISMO Torrijos fue la militancia contra el fascismo y contra la Doctrina de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. Torrijos fue la identificación con todos los pueblos que luchan por su liberación. Torrijos es un gruñido al imperialismo. Torrijos fue una redefinición de las Fuerzas Armadas, en términos de pueblo y de dignidad. |
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Justo Jara Ugarte: veterano patriota que “golpeó” a dos presidentes traidores Nuestro gran amigo y colaborador, el politólogo PEDRO SALDAÑA LUDEÑA nos tiene acostumbrados a publicaciones siempre polémicas. Su última producción, “EL DERROCAMIENTO DE BELAUNDE: CUARENTA AÑOS DESPUES”, la consideramos de lectura obligatoria y de muy vigente actualidad. La objetividad del libro es destacable y más aún su imparcialidad, por haber sido -Pedro- Secretario de Juventudes de Acción Popular y llegado a disputar, en los 80´s, la Secretaria General de AP con Raúl Diez Canseco Terry. Asimismo, cabe resaltar la nobleza del autor en su enfoque ante la obra velasquista y el cabal reconocimiento de la historicidad de aquel proceso. Dentro de los anexos de la obra destaca la entrevista al Coronel(r) Justo Jara Ugarte, quien siendo Mayor tuvo la misión -dentro del Comando Golpista que ingresó a Palacio en la madrugada del 3 de Octubre de 1968- de apresar al Presidente de la República que traicionó al país. No está demás agregar que justo Jara mucho antes, en 1962, también había sido “operativo” en el golpe contra otro presidente criollo y traidor: Manuel Prado. Es decir, tenemos en el Coronel a un experimentado y valiente “conocedor” de palacio y dolor de cabeza de mandatarios demagogos. Es necesario mencionarlo: el Crl. Jara es el padre del héroe del Cenepa, muerto en acción de armas, capitán Marco Jara Schenone. A continuación la entrevista concedida por el veterano al periodista Pedro Saldaña, de la Asoc. Civil Legitimidad Democrática (ALD). - Coronel, usted integró el equipo encargado de capturar al Presidente Fernando Belaunde, la madrugada del 3 de octubre de 1968; en esos momentos tenía el grado de mayor, y dicho equipo fue liderado por el entonces Coronel Enrique Gallegos Venero. Al cabo de 40 años de aquella captura: ¿Qué recuerdos rondan en su memoria sobre aquel “operativo”? - ¿Se siente orgulloso de haber integrado ese grupo? - Cuando este grupo liderado por Gallegos iba en busca de Belaúnde, ¿qué conversación tuvieron durante el trayecto? - Sé perfectamente que cuando logran ubicar al Presidente en la Residencia Presidencial, se suscitó un dramático diálogo entre Belaúnde y Gallegos, pero dígame: ¿Es cierto que tenían órdenes tajantes de Velasco, de que bajo cualquier circunstancia Belaúnde debía salir ileso de aquella captura? - Y durante el trayecto de Palacio de Gobierno hacia la División Blindada, ya con Belaúnde “reducido”, ¿cuál fue el diálogo que sostuvieron con él? - ¿Pero, también los destituyó ¡a todos!, por lo menos verbalmente? - Sí, pero según la Constitución él era el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas. - Una curiosidad, ¿este equipo que capturó al Presidente se solía congregar cada 3 de Octubre para celebrar el éxito de esta “histórica” misión? - ¿Qué sintió en los instantes en que Belaúnde volvió a ceñirse la banda presidencial por segunda vez, el 28 de julio de 1980? - ¿Cuál fue el destino de los oficiales que participaron en aquella osada operación militar? - ¿La segunda administración de Belaúnde, ¿tomó algún tipo de represalia contra este equipo de captura? - Bueno, supongo que ya estaba preparado para una situación de esa naturaleza. - ¿Le reconoce algún merito a Belaúnde? - ¿Alguna vez se cruzó con él, ya después de todo lo que pasó? - Tengo entendido que usted fue también Edecán de Velasco. ¿Qué recuerdos tiene de él y su Gobierno? - ¿Quisiera agregar algo más? - Coronel, muchas gracias por su valioso tiempo, y por la amabilidad de haberme permitido ingresar a su hogar. Nota: Es importante relatar que el coronel Justo Jara Ugarte, siendo ya capitán, integró también el equipo liderado por el coronel Gonzalo Briceño Zevallos que capturó al Presidente Manuel Prado la noche del 18 de julio de 1962, cuando éste fue depuesto por el General Ricardo Pérez Godoy. |