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Por entreguismos como éste es legítimo linchar a Alan García “…Yo ya no tengo paciencia para aguantar todo esto...” (Micaela Bastidas a Túpaq Amaru).
La economía es una “ciencia” recontra simple, sólo que los economistas la tornan complicada, más que todo en función al interés político al que SIEMPRE se subordinan. Es que el “economista” se ha vuelto alcahuete del político, el cual lo mercenariza para que “maquille la realidad”, o sea, que la falsifique mediante todo un código de siglas, abreviaturas y silogismos que en el fondo no hacen sino divorciar a esa seudociencia de la realidad. Y en el orbe “de color” subdesarrollado se llega al paroxismo de cambalachear el concepto de “crecimiento” por el de “libre saqueo”, de Producto Bruto Interno (PBI) por el de Producto Bruto Ajeno (PBA) –o sea extranjero/transnacional– inflación por traición, privatizar por extranjerizar (y hasta por chilenizar), Sueldo Mínimo Vital (SMV) por Limosna Máxima Legal (LML), e IGV por “esto es un asalto (con factura) cholo con CH”… Eso es lo que, en síntesis, proclama la tesis perrohortelaneana de García, en cuanto auto de fe aprista hacia el capítulo económico de la Vladiconstitución globoneoliberal que se abre de piernas ante el capital extranjero, a expensas del pueblo. Por ende, no debe extrañar la (i)lógica criolla en relación al “soberano” ÓBOLO VOLUNTARIO implorado por el Estado Peruano a las transnacionales mineras rebosantes de bonanza y sobreganancias por efecto del alza mundial de los minerales… libresaqueados de las entrañas de nuestra Pachamama. Pues bien, aquel “óbolo” de 500 millones de soles (o 170 millones de dólares) equivale al 1% (uno por ciento) del total de ganancias registradas por exportación de minerales de esas transnacionales, 51 mil millones de soles (S/. 51,000’000.00) o, lo que es lo mismo, 17 mil millones de dólares US$ 17,000’000.00). ¡Compárese este oprobioso y ridículo “óbolo voluntario” de 1% con el digno y corajudo 60% que les arrancó Evo Morales a las transnacionales enclavadas en su Amazonía, ahora sí, compartiendo la riqueza de la Pachamama de manera equitativa con los milenarios y genuinos dueños de casa. Ni hablar del 100% que en la Venezuela de Hugo Chávez monopoliza soberanamente el Estado Popular y Patriota, al ser éste quien –mediante la etnonacionalizada PEDVSA– abarca todo el circuito productivo, desde exploración hasta extracción y comercialización. Por cuestiones tan elementales como éstas, es que Evo Morales como Hugo Chávez rebosan de popularidad y solidez político-económica (sobre un permanente +65%)… a diferencia del enfermo de Alan García, al cual el 90% de la población (por lo menos) quisiera y debiera –con toda razón– linchar. Sépase que si bien es cierto en Bolivia se viene dando una convulsión política, ésta se caracteriza –a diferencia de la que se da en Perú– a consecuencia de un proceso revolucionario que viene trasladando el beneficio económico de los minoritarios sectores pro-extranjeros al mayoritario sector popular cobrizo. Y ahora que acaba de estallar otra gran crisis en EEUU, conjugada con la baja de los metales, serán las economías más subyugadas –vía TLC´s, por ejemplo– las que sufrirán el impacto principal. Así que ¡a agarrarse pueblo peruano! |
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Sinónimos economisistas de robo: “crisis”, “recesión”, “recalentamiento”, “etc.”... “… En aquella gran crisis norteamericana de 1907, se procuró tranquilizar al público, diciendo que no era una crisis, sino ‘sólo una depresión’. Una palabra muy suave. Entonces, cuando esa `gran depresión´ asoció el más espantoso desastre económico con aquel término, los `economistas´ inventaron otro término: la ¨recesión¨, e incluso –en su afán de no admitir la traición a la confianza pública y el robo especulativo de las reservas monetarias estatales- hubieron ‘especialistas’ sosteniendo que ni siquiera se trataba de una recesión, sino de un `movimiento deslizante o una oscilación de reajuste económico´. Mayor cinismo, imposible…” (Jhon Galbraith, El Dinero).
El principal causal de la inflación es cuando cunde el pánico económico, es decir, un generador meramente subjetivo. Y ese pánico es resultante de la desconfianza ante el respaldo material del billete (o de la moneda). Vale decir: ¿El billete que tengo en mis manos, es sólo papel o, efectivamente, tiene un respaldo material en la bóveda del banco? Sucede a menudo que aquel “respaldo” hace tiempo que lo especuló (entiéndase, se lo “tiró”) el banquero. Vale decir, un pre-generador totalmente objetivo. Esto implicaría que si todo el público –TODO- decidiera a la vez dirigirse al Banco Central de Reserva para que se les cambie sus billetes en el respectivo respaldo, ya sea en oro o en dólares, solamente las reservas alcanzarían para uno de cada cinco ciudadanos. Los otros cuatro estarían estafados. Robados. Vale decir, QUEBRADOS. En buena cuenta, esto es lo que acaba de suceder en la economía norteamericana, con la quiebra multimillonaria de los bancos Lehman Brothers, Merryll Lynch y la Aseguradora American Internacional Group (AIG), que han literalmente “evaporado”, o sea dos trillones de dólares (que según la norma estadounidense equivalen a billones en la aritmética convencional). Como era de esperar, esta implosión provocó, 15 días después, un crack en la capital especulativa del globoneoliberalismo –la bolsa de valores de New York– y el colapso mortal de las gigantes hipotecarias Fannie Mae y Freddy Mac entre otras. Se calcula que entre 2 o 3 millones de norteamericanos serán indefectiblemente desalojados de sus “ex” viviendas. Los efectos de la implosión o “agujero negro” llegarán ineludiblemente al Perú, adicto a los recetarios económicos de Gringolandia. Peor aún, cuando las reservas en “nuestro” Banco Central de Reserva no están en oro, sino en esos chamuscados dólares que en verdad –tal como se comienza a reconocer, allá, en la Reserva Federal de Fort Knox– “son cada vez más papel y cada vez menos oro”. Un par de quiebras de este tipo, ya sea JP Morgan o el Chesse Maniatan Bank y el papel higiénico tendrá más valor que el dólar y, por supuesto, muchísimo más que cualquier otra moneda vasalla, como por ejemplo el nuevo sol del corral llamado “Perú”. Por su parte, el ministro Valdivieso y el enfermo presidencial, no cesan de declarar (en su afán de tapar la verdad y evitar el pánico financiero) “que la economía criolla es robusta y aguantará la espiral inflacionaria… sin embargo, ajustemonos cinturines guardando pan para mayo”, y ¡zazzzz! comenzaron los recortes presupuestales, a expensas de los más pobres (mientras que los congresistas se auto-aumentan el sueldo y se niegan a declarar sobre sus “gastos operativos”, además de no pagar impuestos). Y es que otra cosa no puede dejar de suceder en una colonia que paradójicamente es la primera productora mundial de plata y la quinta en oro: o sea, que muy tranquilamente, si fueramos una nación soberana, podríase tener en las bóvedas del BCR, TODO EL RESPALDO DE SU BILLETE SOBERANAMENTE EN METÁLICO DE ORO Y PLATA. Pero no: esto se lo libresaquean las transnacionales de las potencias que nos inflacionan y requetequiebran. Definitivamente, los fusilamientos etnocaceristas son urgentes para el rescate soberano y honesto de nuestra economía genuinamente etnonacional. |