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En la Lima “la horrible”, los inkas de Huantille se hacen respetar
¿SI LOS COBRIZOS SON INVASORES, ENTONCES LOS CRIOLLOS SON ORIGINARIOS?


El Municipio de Magdalena pretendió desalojar por “invasores” a una familia de apellido y genes kechuaymaras del terreno de una ancestral huaca ubicada en el corazón de la urbe limeña. Obviamente el criollismo, más aún limeño, está incapacitado para entender que la arqueología en el Perú no es “pasadista” sino vivificadoramente “futurista”.

Hace 900 años el Valle del Rímac, particularmente su parte costera y el delta mismo, era la sede territorial de la cultura Ishma que rendía y que rendía culto al Pachakámaq. Asimismo, hablaban un dialecto qechua.

Entre sus vestigios arquitectónicos, tenemos las huacas Pucllana (Miraflores) y Huantille (Magdalena del Mar), en plena urbe metropolitana de “Lima la horrible” de hoy. La Pucllana constituye un bello monumento cada vez mejor restaurado gracias a la arqueóloga residente, Isabel Flores… Lo cual no puede decirse de Huantille, pese a los esfuerzos del concejo municipal.

Sin embargo, en esa última huaca sucede un hecho que llama la atención: en el proceso de desalojo efectuado contra 60 familias ahí (en las mismas ruinas) residentes, solamente una de estas ha logrado mantenerse firme: la del compatriota Eusebio Inca, que manifiesta y demuestra tener el respectivo título de propiedad ancestral, reconocido en 1971 por el Gobierno Revolucionario de Juan Velasco Alvarado. Efectivamente, en dicho año el Municipio aceptó aquel derecho consuetudinario de estos genuinos peruanos.

El hecho concreto es que ahora, 37 años después, ese mismo municipio no ve más alternativa que “comprarles” la propiedad, a lo que los Inkas no han accedido, con todo derecho. “Somos, también, parte de ese legado histórico”, remarcan en medio de una urbe caracterizada por su alienación globocolonizada.

No obstante, en los sectores de la huaca que habitaban las otras familias desalojadas (en su mayoría gente del mal vivir, que incluso se dedicaba a la microcomercialización de drogas), los trabajos de restauración ya fueron iniciados en el área de una hectárea, en la que cada vez más se rescata la arquitectura escalonada estilada por los ishmas, en una edificación piramidal de hasta 25 metros de altura, equivalente a un moderno edificio de 8 pisos, todo de adobe y barro.

El caso “propietario” de la huaca Huantille es singular, porque plantea un conflicto cultural aún irresuelto. Legitimidad ancestral Vs. Legalidad criolla. En otras palabras, ¿qué pasaría si, por ejemplo, una familia de apellido Taulichusco (último curaca del Valle del Rímac) reclamase la propiedad del terreno sobre el que está edificada la Municipalidad de Lima, en plena Plaza de Armas, que –como consta en la historia y la tradición– se construyó “…sobre los cimientos del derruido (por los españoles) palacio del cacique Taulichusco”? Incluso, al costado de ese municipio, existe un monumento (una roca) que refiere tal despojo.¿Acaso Castañeda Lossio acataría tal demanda de reposición o se burlaría de ello en el set criollo de Jaime de Althaus o de la Chichi Valenzuela?

Evidentemente, en países de cultura milenaria como la India, Egipto, Grecia, China, Japón, México y el Perú, la arqueología tiene un carácter agregado eminentemente REIVINDICACIONISTA y, por ende, de actualización etnonacionalista. Y es que de no tenerla, ipso facto se inferioriza alcahuetamente ante la globocolonización (aún más en su versión globoneoliberal), al grado de tener que admitir la palabra “descubrimiento” como lo más natural en el mundo “de color” no blanco: descubrimiento de América por Colón, descubrimiento de México por Cortés, del Perú por Pizarro, de Ecuador por Belalcázar, de Chile por Almagro, del Amazonas por Orellana, de Machupicchu por Bingham, de Nasca por Reiche, de Chokekirao por Eliane Karp y, ahora, de Huantille por el alcalde criollo de Magdalena, Francis Allison seguramente hasta auspiciado generosamente por la Backus o por Lan Chile.

   

Por supuesto: Sólo los estúpidos pueden ser aprista
“QUE LA DIRCOTE REVISE LOS TEXTOS ESCOLARES”


“…Terrorista no es sólo aquel que utiliza un arma o una bomba, sino también quien propaga ideas que no coinciden con los valores de la civilización occidental y cristiana…” (Gral. Rafael Videla, expresidente de Argentina y actualmente condenado a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad).

El ahora famoso texto escolar de “Ciencias Sociales” para Quinto de Secundaria, más allá de la polémica, es prueba fidedigna que el criollismo, ya sea caviar o “retro-macartista”, acepta que la insurgencia senderista constituyó un HECHO HISTÓRICO sin el cual es imposible entender el tránsito del s. XX al s. XXI en el Perú.

El problema que se tiene –ahora– es, pues, “cómo” se le presenta oficialmente ante el público, empezando por el texto escolar.

Obviamente, para el rabioso globoneoliberalismo probushoniano son –los senderistas– monstruos de la peor especie y como tales han de ser maldecidos en la historia oficial (“de parte” criolla). Es decir, compartiendo la misma visión que las juntas militares de la “guerra sucia” que gobernaron Argentina, Chile, El Salvador y el Perú, cuyos miembros atiborran las cárceles. Definitivamente, vía el dislocado concepto de “espacio-tiempo-histórico” del putrefacto aprismo/alanismo, igualmente Túpaq Amaru y Túpaq Katari –sentenciados a muerte bajo el calificativo análogo de “monstruos de la humanidad”– debieran, si hubiera “coherencia”, ser también proscritos de las páginas escolares.

Ni más ni menos: la cultura de la venganza. Pero cómo estará de estupidizada la mentalidad gubernamental, que la jerarca aprista Mercedes Cabanillas inició la “cacería de brujas”, sosteniendo irreflexivamente que el texto en mención contemplaba una “apología al terrorismo”, por el solo hecho de referir como “guerra interna” el conflicto entre las FFAA estatales y del Partido Comunista del Perú (SL). ¿Acaso fue una guerra externa? No. Ergo: GUERRA INTERNA. Pero la bestia de Cabanillas no lo puede entender. Se desdice, así, aquella frase lanzada el lunes 22 de setiembre por Armando Villanueva, en sus “coloquios con el pueblo” en el local de Alfonso Ugarte: “Los brutos no pueden ser apristas”… Salvo Meche Cabanillas y toda la ralea de jerarcas que pretenden revivir el “macartismo-pinochetismo-videlismo-pensamiento Bush” en nuestro país.

Llegaron incluso –los estúpidos apristas– a demandar que la DIRCOTE revise el texto escolar… algo a lo que jamás llegarón las más terribles dictaduras. Total, lo que es ahora el Perú con antifaz democratoide: Tiranía.

Sin embargo, de revisarse detenidamente aquel libro, se hallará que, más bien, adjetiviza negativamente a las huestes senderistas (¿qué más se podría esperar de un Ministerio de Educación cuyo titular –José Chang– conceptúa a los “dos SUTEP’s”, particularmente al de nuestro amigo Huaynalaya, como cuasi terroristas?). Sépase que todo texto escolar es previamente revisado por una comisión ministerial.

Se puede, pues, hallar las siguientes expresiones en el texto:
-“Desde 1980 el Perú padeció el flagelo del terrorismo. Los grupos terroristas Sendero Luminoso y el MRTA…” (pág.220).
-“La derrota del terrorismo: desde 1989 a 1992. La violencia terrorista llegó a su máximo punto con Sendero Luminoso…” (pág. 221).
-“El gobierno aprista (1985-1990): Allí se llegó a un populismo desbocado y las acciones militares que hubo en el gobierno de Alan García contra los grupos terroristas, entre ellos el motín de los penales en 1986”.

Se puede ver, por consiguiente, que el libro refiere la acción terrorista como exclusiva de los insurgentes, pero también le da su “chiquita” al aprismo de entonces, por supuesto, sin aludir al TERRORISMO DE ESTADO en que incurrió tal gobierno.

En síntesis, la historia la escriben quienes detentan el poder. Y en el Perú ésta se reescribirá popularmente recién con una Gobernación Etnocacerista, que recontará todo, absolutamente todo desde 1532.