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Convicción ideológica y praxis insurgente se traducirá en poder popular
ETNOCACERISMO SEPULTARÁ AL SEUDO “PARTIDO NACIONALISTA”

Entrevista del periodista Roberto Díaz Elespuru al My. Antauro Humala Tasso

Próximo a cumplir cuatro años en prisión, ¿deja saldo positivo el “Andahuaylazo”?
Entiendo que podrías pensar interiormente: “obviamente Antauro jamás va a aceptar un saldo negativo en el Andahuaylazo”, y quizá estés en lo cierto; sin embargo, viéndolo objetivamente en cuanto hecho político, es evidentísimo el saldo positivo: TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A ANDAHUAYLAS.

¿Podría explicarse mejor?
Mira nomás, o “contabiliza”, la serie de convulsiones sociales –insurgencias para ser precisos– acaecidas en solamente los últimos 3 meses: capturas de comisarías en Huamachuco y San Ignacio, con policías incluidos y portatropas incendiados, así como “rendición” de un vladigeneral y su contingente en Moquegua. Eso sin referir lo acaecido en Satipo y en Imacita, donde los compatriotas aguarunas también se capturaron policías y pertrechos. Con esto quiero referir que el Andahuaylazo fue PRECURSOR; abriendo “jurisprudencia insurgente, guerrera y popular”.

Sin embargo, Ud. permanece preso…
La cárcel no es más que un “tránsito militante” de todo aquel que se mete de revolucionario. Además, ya una treintena de reservistas ha sido liberada y otra treintena se apresta ha salir libre antes de fin de año.

¿Acaso su cautiverio no mina el desarrollo partidario de su movimiento?
“Las cosas pasan de la mejor manera posible”, sostenía –con fundamento– Voltaire. Todo partido histórico ha de forjarse necesariamente en el martirologio, por lo menos para que aguanten un siglo. Por eso sostengo que en el Perú no existen si no tres partidos políticos en el genuino sentido de la palabra: Sendero Luminoso, el APRA y el Etnocacerismo, todos con ideología, sino auténtica, por lo menos procurando adaptarla del extranjero a la realidad local. Sendero, vía el llamado “pensamiento Gonzalo”, asume nativizar el maoísmo asiático. El APRA, vía el hayismo antiimperialista, asumió acriollizar el marxismo eurocentrista según el “espacio-tiempo-histórico” de hemisferio sur latinoamericano. A su vez, el etnocacerismo, sustentado en la etnicidad en cuanto vínculo básico y fundamental de la nacionalidad, se asume como expresión ejecutiva y vanguardista de aquel “etnonacionalismo” propio del mundo “de color” subdesarrollado.

¿Cómo puede haber un gramo de antiimperialismo en la tesis alanista del “perro del hortelano”?
No la hay de ninguna manera.

¿Entonces...?
Hablamos de la ideología primigenia… no de su praxis posterior evidentemente prostituida, hasta su mismísima negación. Lo cual no debe extrañar, empezando por el caso del cristianismo, en donde el Papa del s. XXI sería –sin duda– azotado conjuntamente con sus monseñores del tipo Cipriani, Valverde o Luque, por un iracundo Cristo resurrecto e insurrecto. En el caso aprista: efectivamente, García resulta un tránsfuga ideológico y un pillo político que, estoy seguro, en las elecciones del 2011 se recibirá como sepulturero regio de un partido extinto de putrefacción luego de casi un siglo de existencia. Pero esa vivencia de siglo solamente puede explicarse por el martirologio y heroicismo primigenio de los aurorales años 30’, en que los famélicos abuelos de los obreros gobernantes de hoy, capturaban cuarteles y comisarías, poblando por centenas las cárceles en medio de la clandestinidad, como “generación del sacrificio”, por supuesto, luego traicionada por las generaciones militantes sucesivamente prostituidas.

En el caso senderista, si bien es cierto también atraviesan su martirologio: sus centenares de presos, las masacres carcelarias y la propia subversión armada, ¿cree Ud. que durarán un siglo? ¿Más bien, dado el colapso del mundo socialista en los 90’ no deberían ser catalogados como “en vías de extinción”?
No lo creo. Por si acaso, al presente 2008, ya van aguantando casi un tercio de siglo: 1980-2008; vale decir 28 años.

En todo caso “endémicamente”.
Ni tanto. Te aseguro que si sendero estuviera inscrito ante la ONPE, sacaría más votación que la izquierda criolla tan venida a menos.

¿Lo cree así?
La “izquierda curulista” hace tiempo que no pasa del 1% ó 2% en total. Sendero y el MRTA la superarían , sin duda. No me gusta especular. No obstante, creo que el electorado se “achora” cada vez más, ante la espiral de traición, corrupción y entreguismo, lo cual hace que la coherencia coincida con la radicalidad “de hecho” y no “de dicho”. Me parece que dentro del marco conceptual del “Socialismo del s. XXI”, ese radicalismo consecuente tiene más espacio que el “reformismo rosquete” de las izquierdas y nacionalismos de “pose” y que en el fondo alojan en sí mismos al virus envilecedor de sus primos hermanos del criollismo de derecha.

¿Acaso se trata de “la izquierda almagrista que la derecha pizarrista requiere para enfrentar al etnonacionalismo=etnocacerismo”, tal como Ud. le responde al periodista Pedro Saldaña?
Claro.

Mayor, existe –a medida que se aproxima el inicio del calendario electoral– creciente expectativa por lo que acaecerá el 2011; sin embargo, en la baraja de candidatos presidenciables no figura Ud., más bien sí su hermano, independientemente que esté cada vez más deteriorado como persona y como partido…
La encuestitis solamente refiere a los partidos inscritos ante la ONPE o con representación en el Congrezoo. El etnocacerismo aún no está inscrito ni tampoco tiene representación parlamentaria. Acuérdate de la traición de mi hermano. Reitero: no me gusta especular. Por ahora mi preocupación está en la INSCRIPCIÓN ELECTORAL TANTO REGIONAL COMO NACIONAL, que es la MISIÓN PRINCIPAL del Etnocacerismo. Todo el resto nos es secundario, incluso la encuestitis y demás “pajasos mentales” que prematuramente se dan los editorialistas de la prensa criolla y limeña, ajena al resentir del profundo país hirviente.

Bueno, con el etnocacerismo en el partidor electoral, de veras se modificaría el mapa político.
Para empezar, el “nacionalismo de DNI” sería, ipso facto, borrado del mapa por el “etnonacionalismo de ADN”, o sea por el etnocacerismo.

¿Ollanta sepultado por Antauro?
Por eso su “horror” a que salga libre. Me teme más que García y Baruch.

La división erosiona, no fortalece…
No se trata de eso. No es el caso de las izquierdas de los 80’, en cuyo “archipiélago” el todo (la Izquierda Unida) era la suma de las partes: Hugo Blanco, 7%, Ledesma 4%, Barrantes 8%, Diez Canseco 2%, etc., hasta el 30% conjunto. Es decir, si quitamos a uno de estos personajes, se reducía, ese tanto por ciento. En cambio, en el caso nuestro es “todo o nada”: Así como Ollanta desaparece a Ulises (a quien resultaba demasiado tarde reencausarle el huayco electoral trabajado con años de anticipación para el primero), pues yo, en el partidor, desaparezco a Ollanta. Además, esta –la del etnocacerismo– es la línea genuina. La otra es traición y corrupción. En síntesis, el depuramiento fortalece.

¿No cree que el actual “activismo inscriptivo” del etnocacerismo desdice de su vena insurgente, plasmada en Locumba y Andahuaylas?
Para nada. Y esto está acordado en el Foro Etnocacerista efectuado en Tacna el 2003: “combinar la vía convencional con la no convencional para acceder al poder”. Es decir, si hay que capturar cuarteles como en Fuerte Arica, lo hacemos; si hay que capturar minas, como en Toquepala, lo hacemos; si hay que capturar comisarías como en Andahuaylas, también lo hacemos… Y si además hay que ganar elecciones, ¡pues, recontra-también lo hacemos! Créeme estamos segurísimos de arrasar regionalmente en todo el Sur y en el Oriente agrococalero, así como en el centro andino.

Eso sería todo un terremoto político.
No en vano el Pachakámaq –el que hace temblar la tierra– es la divinidad originaria de aquí.

Vayamos a otro tema: ¿Cómo va el juicio del “Andahuaylazo”?
Me interesa ni medio rábano.

¿Cómo?
Ni insisto. Me hice expulsar porque no puedo perder tiempo: organizar el Partido desde prisión, escribir artículos del Antauro, avanzar con mis libros pendientes…

¿Pero y su defensa, su libertad?
Todo es político, incluso la liberación. Es decir, la libertad no se logrará por ningún tribunal criollo y tan corrupto como el Estado del cual emana. Esto se dará con el resultado electoral y la insurgencia subsiguiente con autoridades nuestras. Por eso la importancia vital de la inscripción del Partido Etnocacerista de manera unitaria.

A decir verdad, en Apurímac, Ayacucho, Puno, Cusco y Arequipa… incluso Moquegua y Tacna, los etnocaceristas están fuertes.
Como “ETNOCACERISTAS”; término compenetrado en el corazón del pueblo, asociado con la Gesta de Andahuaylas que será el caballito de batalla en el 2011, y marketeado a nivel nacional.

Además con figura presidenciable –Ud.– con el martirologio a cuestas.
Que, entiendo, constituye una ventaja política…

Se enfrentaría a un “delfín” aprista, a un Fujimori (el chino o Keiko), Toledo, su hermano, Castañeda, Yehude…
Los que quieras, pero todos desgastados, erosionados, gordos de libertad, es decir, verdaderos “sancho panzas”. A todos me los llevo: sublevado contra Fujimori, también contra Toledo, traicionado por Ollanta, encarcelado por García. Creo que la campaña ya está forjada en los hechos.

A propósito, ¿cómo va la organización partidaria en el Sur? Le pregunto porque se ven diferentes grupos que se identifican con el “Andahuaylazo” y Ud. sin embargo se pelean entre sí…
La unidad es un proceso y no se da instantáneamente. A medida que la militancia madure esa re-unificación se irá cristalizando. Lo que me alienta, es que todas esas bases son conscientes que sólo esa unificación será nuestra garantía de triunfo.

Se ha percibido cierto malestar –Mayor– en las visitas efectuadas por una serie de personas, entre ellas algunos militares retirados , otro doctor Serván, que pretenden desmembrar al Partido Etnocacerista, “jalando” reservistas presos en Castro Castro…
Son las “lampreras” de siempre.

¿“Lampreras”?
Mira, cuando estuve a la caza del tiburón, observaba que en cada escualo pescado, se desprendían decenas de estas lombrices gigantes que, según me explicaron, no hacen sino succionar la sangre del cuerpo del tiburón. Pues bien, ésa es la función de aquellos asiduos visitantes a Castro Castro: incapaces de construir, organizar, ideologizar, sublevar y soportar la cuota carcelaria, pues juegan a la “ganga”. Hasta se da el caso de uno que, un poquito más, y se autoproclama como “sumo pontífice del etnocacerismo”. En el fondo son unos pendejos sin más norte que un cupito en algún partiducho, por supuesto, arrastrando a su microscópica facción como despreciable furgón de cola.

¿Y cómo piensa contrarrestar eso?
No vale la pena. Que se sigan “pajeando”. El Partido es más vigoroso y extendido que lo que creen quienes no ven más allá de sus narices. Además no tenemos tiempo que perder. Los mismos reservistas de Castro Castro, me dicen: “Mi Mayor, que vengan nomás, que pierdan su tiempo. Además son graciosos”.

Ud. ¿qué cree?
(Risas). No me preocupa en lo mínimo, pues soy consciente que cada uno de mis reservistas etnocaceristas lleva en su mochila el fajín congresal o consejal. Se lo ganaron en las barricadas.

   
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Sin etnicidad no hay identidad, y sin identidad no hay nacionalidad
HO CHI MINH: ETNONACIONALISTA ANTES QUE MARXISTA

Reservista etnocacerista MARIO ILLAPA MAYHUA (Puno)


Viéndolo con ojos del s. XXI, y desde un país extranjerizado, neocolonizado y subdesarrollado como el nuestro, ¿es y fue Ho Chi Minh un socialista marxista-leninista puro, un comunista ortodoxo?, ¿acaso un “nacionalista vulgaris” disfrazado de rojo?, ¿tal vez un genuino patriota revolucionario?, ¿o es que quizá era todo ello y algo más? Era, pues, ante todo un ETNONACIONALISTA. Con la sencillez y perspicacia que le caracterizó, cuando le interrogaron sobre su trayectoria de dirigente, se contentó con responder: “Cuando nací, mi país era ya un país esclavo. Desde mi adolescencia he luchado por su liberación. Este es mi único mérito”.

DEL NOMBRE AL HOMBRE
Su nombre verdadero era Nguyen Tat Thanh. Su seudónimo Ho Chi Minh significa “El que ilumina”; otras veces se hizo llamar como Nguyen Ai Quoc (“El Patriota”). Nació en Annam, Vietnam, el 19 de mayo de 1890.

En 1911 trabajó como cocinero en un barco francés y posteriormente en Londres y París. Se marchó a Moscú. Cuando en 1941 Japón ocupa Vietnam, contribuyó en la fundación del “Frente de Liberación Nacional” (FLN) denominado Vietminh, cuyo programa era reformista y ardientemente etnonacionalista. Los franceses no deseaban conceder la independencia a sus súbditos coloniales, y en 1946 comienza la guerra de Indochina. Las guerrillas del Vietminh combaten a los franceses derrotándolos en la batalla de Dien Bien Phu, en 1954. Los colonialistas franceses tuvieron que reconocer la existencia de la República Democrática de Vietnam. Un año después incentivada por las potencias imperialistas occidentales, se separó de ésta el Sur del país.

En 1960, los miembros del FLN de Vietnam del Sur crearon el Vietcong (guerrillas de ideología comunista). En 1962 estalla el otro conflicto bélico en el que interviene EEUU.

En 1969 se instala un gobierno provisional en Vietnam del Sur, alentado y patrocinado por EEUU, y fallece (este mismo año, 8 Set de 1969) Ho Chi Minh, Presidente “Etnocomunista” de la República del Norte.

La guerra terminó con la paz firmada en París en 1973, con la humillante y traumatizante derrota de EEUU y la desaparición del gobierno títere del Vietnam del Sur, gracias a la contundente victoria del Vietcong, conducido por el general Vo Nguyen Giap. Posterior a ello, las tropas del Norte invadieron el Sur (1974), se apoderaron de todo el país (1975) y crearon la República Socialista de Vietnam, acabando con la división que existía.

NGUYEN AI QUOC (“EL COMPATRIOTA”)
El 26 de diciembre de 1920, durante el Congreso de la III Internacional, tomó la palabra el representante de Indochina: “Camaradas: habría querido venir hoy a colaborar con vosotros en la obra de la revolución mundial, pero con la mayor tristeza y desolación vengo a protestar contra los abominables crímenes cometidos en mi país de origen. Como sabéis, hace medio siglo que el capitalismo francés penetró en Indochina; nos conquistó con la punta de las bayonetas y en nombre del capitalismo. Desde entonces no sólo hemos sido vergonzosamente escarnecidos y explotados, sino horriblemente envenenados (por el opio, el alcohol). Me es imposible, en pocos minutos, exponeros todas las atrocidades cometidas en Indochina por los bandidos. Las cárceles están siempre abiertas y espantosamente pobladas. Cualquier indígena sospechoso es encarcelado, y a veces ejecutado sin juicio. Los vietnamitas no tienen las mismas garantías que los europeos o que los europeizados”.

El que así se expresaba, en un país extranjero de un continente ajeno, era Ho Chi Minh, el artesano que resucitó a una nación, construyó un Estado y condujo dos guerras... Esencialmente “guerras de oprimidos”. Su lucha contra Francia acarreó la liquidación de un imperio colonial. La que libró contra EEUU marcó los límites de la potencia técnica del Occidente “blanco” frente al hombre colonizado “de color”.

A principios del invierno de 1930, tiene en claro que: “no hay que hablar del proletariado con fórmulas tajantes. De momento, el problema consiste en derrocar a los colonialistas franceses y liberar a la Nación. Hay que despertar la identidad, la etnicidad y el patriotismo en todos…”.

Joseph Ducroux (abril de 1931) contó sus encuentros con Ho en los siguientes términos: “Rara vez he conocido a un ser tan frugal, tan indiferente a toda clase de confort. ¡Qué actividad desplegaba! Estaba tenso, agitado… Una sola idea ocupaba su pensamiento; la que, creo yo, le ha obsesionado durante toda la vida: Su Patria. El Vietnam. No digo que no fuera un sincero internacionalista, un verdadero revolucionario. Pero el Vietnam siempre era para él lo primero…”.

“UNIDAD RACIAL”
Si como buen amigo de bolcheviques leninistas amaba y respetaba a Lenin, era fundamentalmente porque veía en él a un gran revolucionario que había liberado a sus compatriotas. No había leído en aquella época ninguna de las obras del líder ruso. En aquellos años, su único argumento contra los que se oponían a Lenin y a la Tercera Internacional era: “Camaradas, si no condenáis el colonialismo, si no ayudáis a los pueblos oprimidos, ¿qué clase de revolución es esa que pretendéis llevar a cabo?”. Para Ho Chi Minh, conocido también como Nguyen Ai Quoc (‘el compatriota’), el marxismo era sobre todo un método, el movimiento comunista internacional una palanca, y el medio de hacer triunfar su “etnopatriotismo fundamentalista”. Hasta tal punto que no consideraba al Partido como un fin, sino como un medio, como un instrumento revolucionario, el de “ASEGURAR LA UNIDAD DE LA RAZA” (sic) tal como lo escribía en el periódico del Vietminh, La República.

EL TÍO HO Vs. EL TÍO SAM
En Indochina se llama “Tío” al hermano mayor del padre, miembro de la familia que supera al padre en dignidad y prestigio. El tono afectivo del término “Tío” es de orden familiar; expresa afecto, pero más aún respeto. Revisando la performance de muchos conductores de países y líderes políticos, vemos que ninguno mantuvo esta clase de relaciones con sus ciudadanos. Mao Tse-Tung era para su pueblo el ‘Gran Timonel’; Fidel Castro es el ‘Comandante en Jefe’, y no el “primo Fidel”. En tanto que Ho Chi Minh érase para los suyos a la vez el inventor y protector, causa y dirección, pensamiento y praxis, nación y revolución; el Tío bondadoso y el jefe de guerra de un pueblo empobrecido y menospreciado, pero con una historia milenaria y combatiente.

Lo que yo siempre me pregunté, después de leer textos políticos, históricos, y cosas peores de las décadas 60, 70 y 80, es ¿por qué en estos tiempos pasó al olvido el tantas veces mentado Tío Ho? Si alguna vez estuvo en boga y de moda, ¿por qué no lo está ahora? En todo caso, si de hablar de ‘tíos’ se trata, no le veo ninguna gracia al Tío Sam. Yo me quedo, mil veces, con el Tío Ho, porque el otro, símbolo antipático del imperio del mal estadounidense, no tiene nada de “Tío”.

Vo Nguyen Giap, que sí conocía al Tío Ho, pues éste fue su jefe, contó que en 1946: “Antes de la campaña del Noroeste, redactó los ‘8 mandamientos’ del Gobierno de la República Democrática del Vietnam, haciéndolos distribuir entre las tropas que se disponían a liberar la región. Todos los que allí se encontraban recuerdan su llegada a la reunión de apertura de la campaña. Llovía a torrentes desde hacía varios días. Los arroyos crecidos por las lluvias, inundaban los caminos. Nada bastó para detener al Tío Ho. Al borde de un torrente, las gentes esperan el descenso de las aguas. Pero él, sin la menor vacilación, buscó inmediatamente un vado y se lanzó por él. Todos los lugareños le siguieron. Todos sabíamos bien lo que representa el paso de un torrente en la estación de las lluvias. El Tío Ho llegó a su hora a la reunión, dando con ello una valiosa lección a los que marchan al combate…”.

Ése era el “Tío”. En su choza en la que dormía, no lejos de sus soldados; tecleando en su máquina de escribir, en el hueco de una gruta, una orden del día a los combatientes; pasando revista, con la barbita y el mechón al viento, a un comando de voluntarios; escalando un pico de la región alta, bastón en mano; vestido con un traje de algodón oscuro, y soportando las restricciones como todo el pueblo. ¡Qué diferencia con el otro, ese detestado ‘tío’ Sam!

Para modelar a un hombre del calibre moral del Tío Ho se precisaron pues innumerables experiencias, múltiples pruebas, una infancia difícil en un ambiente de humillación, el rudo aprendizaje en el seno de una sociedad agrícola en un país subdesarrollado como lo fue el Vietnam pre-Ho Chi Minh, el descubrimiento de Europa; el trato de hombres socialistas y primeros ‘leninistas’, un prolongado exilio, el trabajo al lado de los constructores de la Revolución de Octubre, las cárceles, el hambre, el acceso al poder, el terror sufrido pero sobre todo: LA IDENTIDAD ÉTNICA Y EL ORGULLO DE RAZA.