Cuando el (contra)violentismo popular le “para el macho” al Estado Violador Criollo
AREQUIPA, ILAVE, ANDAHUAYLAS, MOQUEGUA Y –AHORA– AMAZONAZO: POR AHÍ VA EL CAMINO


“…Sin embargo, desde la guerra de reconquista de Manco Inka y la selva liberada de Santos Atahualpa, hasta el desborde cholificador de los siglos XX y XXI, constatamos a menudo cómo es que aquella ‘utopía arcaica’ cobra vida y disputa el dominio y dirección de la historia al presente occidentalizado, neoliberal y timocrático…” (Antauro Humala – Etnonacionalismo, Izquierda y Globalidad).

A LA M…
El Amazonazo hizo morder el polvo al autoproclamado “campeón de la lucha contra el Fundamentalismo Andino” (tal como se vanaglorió García, ni bien juramentado, en el besamanos a Bush en la Casa Blanca). Todo su programa de derecha, antipatria y extranjerización, acaba de irse “a la M” en las épicas batallas de Bagua e Imaza, donde los “cholos del hortelano”, de la etnicidad cobriza-ahuajún/huambisa (ya sean mestizos o indios de pura y orgullosa cepa), demostraron que la OPOSICION puede estar en cualquier sitio menos en el Congrezoo y demás fauna partidocrática.

Es más, si se hace seguimiento de los 17 años (5 ABR 92 – 5 JUN 09) de “libre-saqueo” pro-extranjero instaurados mediante Fujigolpe en función al marco jurídico delincuencial de la Vladiconstitución aún vigente… se podría afirmar que éste Amazonazo, no solo por su magnitud de bajas, sino por su trascendencia étnico-geográfica (la resistencia abarca desde la prov. Condorkanki del extremo norte de Amazonas hasta la provincia de Tahuamanú del extremo sur de Madre de Dios), constituye el golpe más contundente impactado en el tentáculo globoneoliberal correspondiente al corral “Perú”.

TRASTORNADO
Globoneoliberalismo que un García –más papista que el Papa- se empecina en imponer no obstante estar, ya, en crítico declive en sus metrópolis “modelo” de EEUU y Europa, en donde –por si acaso- el Estado no abdica tan vergonzantemente de su rol soberano, como acá. Ya lo hemos reiterado desde que asumió la presidencia: su adicción al litio le ha trastornado toda noción del “espacio-tiempo-histórico”; es así, que cuando el péndulo mundial se inclinaba hacia la derecha –durante su primer gobierno- adoptaba un programa de izquierda y, en éste segundo gobierno, cuando el péndulo va hacia la izquierda, adopta un programa ultraderechista, que aísla al Estado Criollo de la vecindad latinoamericana (exceptuando obviamente a la Colombia del ultrareaccionario Uribe) inclinada cada vez más hacia posiciones progresistas: ya sean izquierdistas, etnicistas o mixtas. Dentro de tal aislamiento, destaca la animadversión que justificadamente manifiestan Bolivia y Ecuador, en donde el elemento indio/cholo, vale decir la etnicidad cobriza (llámese “nativos”, “indígenas”, “pueblos originarios”, etc.) CONFORMA EL PODER ESTATAL. No está, demás referir la instintiva confraternidad entre la CONAIE ecuatoriana “que se tumbó 3 presidentes” y la AIDESEP peruana, así como entre el Etnocacerismo y el Katarismo boliviano.

INKARRI DE SIGLO XXI
Basta leer sendas constituciones “etnonacionalistas” de Ecuador y Bolivia, promulgadas por Correa y Morales, para percatarse que su homóloga peruana –la Vladiconstitución neoliberal adicta al saqueo extranjero– constituye la antítesis. Es así que el “potencial antisistema” y, por ende, etnicista del Perú profundo (o neo-Tawantinsuyo) tiene dos focos de luminosidad: Bolivia por el sur y Ecuador por el norte, cuyos “efectos dominós” son la consecuencia natural, en donde la propuesta federalista del Etnocacerismo, Hernán Fuentes y las etnias amazónicas, forman parte del “paquete geopolítico neo-tawantinsuyano” que ingresa en la Agenda Política.

Dentro de este marco liberacionista, resulta interesante comprobar que según los artículos 6 y 7 de la Constitución del “Estado Plurinacional” del Ecuador:
“…Se reconoce la nacionalidad ecuatoriana a las personas NACIDAS EN TERRITORIO EXTRANJERO LIMITROFE CON EL ECUADOR, QUE PERTENEZCAN A UN PUEBLO O NACIONALIDAD INDIGENA RECONOCIDA POR EL ESTADO ECUATORIANO…”.

Y resulta que la Nación Jíbara, compuesta por 3 etnias: Ashuar, huambisa y Ahuajún, habita a ambos lados de la Cordillera del Cóndor, correspondiente –en Perú- a la provincia de Condorkanki, de la región Amazonas. Algo análogo (aunque no tan explícitamente) contiene la “etno-Constitución” boliviana, respecto a las nacionalidades aymara y kechua. Esto quiere decir, que no solo Alberto Pizango y los compatriotas ahuajún´s podrían apelar a la etnonacionalidad ecuatoriana/tawantinsuyana, sino que también lo podrían hacer los compatriotas aymaras de Ilave, respecto a Bolivia… Por ende, existe desde ya, un referencial geopolítico de resquebrajamiento de la absurda fronterización criolla que desde la instauración del glonocolonialismo –en 1531- desmembró al Tawantinsuyo. Y aquel Inkarri reunificador y reivindicador de las partes desmembradas, viene dándose desde el sur (Bolivia) y norte (Ecuador), en convergencia con el Antisuyo del Oriente amazónico-peruano, en donde la vanguardia lo constituyen los compatriotas ahuajún-huambisas, entre quienes el elemento reservista tiene especial protagonismo.

ETNOCIDA Y ECOCIDA
Pero el aislamiento del Estado Genocida-Criollo no solo es de ámbito regional-etnopolítico, sino además a nivel mundial etno-ecológico, tal y conforme lo viene planteando la poderosa WWF (Fondo Mundial por la Naturaleza) y la intelectualidad progresista, según el criterio siguiente: “Mientras que la selva amazónica, particularmente la floresta peruana (pues la brasileña ha sido descomunalmente depredada), constituye el último pulmón del planeta, resulta que determinado Estado viene exterminando a los indios ¡por oponerse justamente a tal ecocidio!”

Inclusive hasta el Dpto. de Estado Norteamericano, ahora menos interesado en materializar el TLC, se ha visto obligado a “lamentar” la matanza piel roja, ¡perdón! ahuajún.

La solidaridad mundial para con las etnias amazónicas insurgentes es, pues, por doble factura.

Bueno hubiera sido que las “leyes de la selva” promulgadas por la Tiranía sirvieran para instalar, en esos millones de hectáreas, no inversiones “privadas” (entiéndase transnacionales extranjeras) sino uno o dos millones de cholos desocupados de los cinturones de miseria de las urbes costeñas. Entonces, por supuesto, nadie objetaría el traspaso de porciones de Amazonía de las etnias locales a otros, -no menos nativos- “cholos del hortelano”. Es más, los mismos compatriotas de las comunidades selváticas, desde la década de los 70’s, no han tenido inconveniente –por allá, en las fronteras con Brasil- de compartir la extensa territoriedad con los “neo-mitimaes” ataucusistas que a la fecha vienen constituyendo una cincuentena de polos agropecuarios en cuanto eficasísima “frontera viva”.

CHOQUE DE CIVILIZACIONES
Pero no… Lo que justificadísimamente ha enervado a las poblaciones del Oriente peruano, más que la desidia/traición del Congrezoo criollo o que se obvio la consulta establecida por la OIT/ONU, es que lo que pretendió arrebatarles el Estado no era, como cacareó el eslogan televisivo, “para todos los peruanos” sino para extranjeros, en todo caso “con DNI”.

Fue, pues, premonitorio aquel incidente de “choque de civilizaciones” acaecido en Junio de 1983, cuando en pleno ceremonial de instalación del campamento de la Shell en Camisea (que poco después optaría por retirarse) –en presencia del mandatario Fernando Belaúnde- un flechazo salido de la espesura del monte terminó incrustándose en la nalga de un empleado de la trasnacional. Un cuarto de siglo después, en la Amazonía, tal como denunció el líder Alberto Pizango, “TODO SE HA LOTIZADO”, cual Tratado de Tordesillas en que, desde el Vaticano, españoles y portugueses se repartían el continente Abya Yala sin conocimiento de Atawalpa ni de de Montezuma. Resulta entonces cachaciento la “recriminación” de ciertos periodistas limeños y congresistas idiotas sosteniendo que la AIDESEP “debió elevar su reclamo al Tribunal Constitucional” (seguramente para que los mesan por un par de años más)… mientras que la violación del derecho comunal (ancestral) se iba profundizando. De veras, la paciencia de los apus del Antisuyo ya no podía extenderse más.

VIOLENTISMO POPULAR Vs VIOLACION ESTATAL
“YA NO TENGO PACIENCIA PARA TOLERAR TODO ESTO”, fue la consigna de Micaela Bastidas –hace 229 años- que desencadenó la violentista revolución tupacamarista, luego que José Gabriel Condorkanki se agotara de tanto papeleo y gestión ente el violador Estado (colonial) de Derecho de entonces que, al igual que hoy, se jactaba de su “democraticidad” en función a la Legislación de Indias promulgada desde Madrid. Sin embargo, así como las Leyes de Indias “se acataban pero no se cumplían”, pues lo mismo acaece –en tiempos de globoneoliberalismo- con los mandatos pro-poblaciones originarias promulgados por la OIT (Organización Mundial del Trabajo). E igualmente, hoy como ayer, Areche y García optan por criminalizar como “terroristas” a la indiada insurgente.

Pero los tiempos cambian: la etnicidad cobriza, mientras más alejada del corrupto “Estado Limeño”, adquiere mayor identidad, por ende más combatividad y consecuencia. Efectivamente, si en la costa (ni hablar de la alienada Lima) la protesta social está domesticada y su dirigencia (CGTP, SUTEP, etc) cada vez más amariconada, incluyendo la representación congresal del PNP, tenemos en la sierra (particularmente el Ande sureño) una resistencia robusta y legítimamente “violentista” cuyos zenit’s son el Arequipazo, Ilave y el Andahuaylazo… Insurgencia etnonacional que en la selva, por parte de los ayllus/comunidades ahuajún, huambisas, asháninkas, boras, mashiguengas, etc., se demuestra más pura inclusive. Pureza insurreccional que García descalifica como “salvajismo”, en alusión a los lanzazos que ultimaron a diez (de los 37) policías capturados en la Estación Nro. 6 de Petroperú (Cusú Grande), ubicada a una hora en “peque-peque” (lancha) del puerto fluvial de Imacita (a orillas del Marañón). Seguramente para la mentalidad de Palacio de Pizarro, un balazo es “menos salvaje” que un lanzazo (en todo caso, habría que preguntarles a los espíritus del centenar y medio de presos políticos asesinados en el Frontón “con tiro de gracia”).

Sin embargo, a medida que se ahondan las investigaciones, viene demostrándose que las primeras bajas (muertos y heridos) fueron cholos mestizos e indios ahuajún (conocidos también como “aguarunas”) abaleados por la DIROES en la “Curva del Diablo” (una hora al sur de Bagua Grande, en dirección al puente de “Corral Quemado”, adportas al límite regional con Cajamarca). Mortandad tan indiscriminada que postas y hospitales colapsaron en el transcurso de 4 horas, en que la población baguina resistió la embestida de 1,200 guardias de asalto de la DIROES. Es entonces que grupos reservistas, premunidos de lanzas, machetes y palos, logran capturar una patrulla de guardias a quienes –luego de rendirlos- las arrebatan sus fusiles AKM (6), con los cuales -¡solo 6 AKM!- pudieron frenar la agresión policial. El saldo de aquella primera batalla –en Bagua- fueron 15 muertos y 120 heridos, entre ciudadanos insurgentes y policías represores.

GUERREROS AHUAJUN’S
Mientras tanto, a 250 kms al norte de Bagua (que está a orillas del Utcubamba), en la provincia de Condorkanki, en el distrito de Imaza, lugar donde termina la trocha carrozable, ya a orillas del Marañón, llegaron por radio las noticias de los enfrentamientos y las mortandades, con trasfondo de detonaciones y ráfagas que también se oían por la estación radial… Lo cual enardeció los ánimos tanto de los compatriotas ahuajún como del destacamento de DIROES acantonado en la “Estación 6”. Sépase que ahí ya se había suscrito un “Acta de No Agresión Ni Provocación” entre el Comandante policial y los apus de las comunidades. Así habíase convivido desde hacía 52 días (desde el inicio de la paralización convocada por la AIDESEP). Fue entonces que los apus –interpretando legítimamente que el pacto había sido roto por los invasores de la DIROES- dispusieron el cerco del destacamento, que terminó siendo reducido y desarmado por los guerreros ahuajún armados de lanzas, flechas, cerbatanas y una que otra escopeta de caza. El resto ya es parte de la historia e idiosincrasia de nuestros pueblos guerreros de la Cordillerra del Cóndor, los cuales tienen un alto sentido de la palabra empeñada: Si el Estado Criollo, Blanco y Limeño –extraño, invasor y explotador- rompía la tregua y masacraba a los detenidos de Bagua, previo bombardeo y abaleamiento masivo… pues había que responder con análoga contundencia, propia de la guerra declarada: los DIROES capturados eran entonces cautivos de guerra, a los cuales –según la idiosincrasia jíbaro/aguajún- había que ajusticiar, más aún cuando se sabía que los invasores tiraban cadáveres indios al río y que llegaba tropa de línea desde los cuarteles de la costa, puesto que la tropa de los cuarteles del lugar (Chávez Valdivia, Pinglo, Ampama, la UMAR e Imaza) SE NEGARON A COMBATIR A SU PUEBLO… ¡PUES SON “HERMANOS DE RAZA” AHUAJUN Y HUAMBISAS!

Se levantó, así –en actitud gallarda, heroica y bellamente guerrera- el PAIS PROFUNDO, HIRVIENTE Y ETNICO CONTRA LA PODRIDA REPUBLIQUETA CRIOLLA DE GARCIA, PIZARRO Y VARGAS LLOSA.

¡El fundamentalismo andino-amazónico de estirpe cobriza se yergue, ahora, invencible para pesar de los peruanos postizos que lamentan haber nacido tan lejos de Miami!

La rebelión no solo se justifica, sino que no debe cesar hasta la DEROGATORIA DEFINITIVA DE LAS LEYES PERROHORTELANEANAS Y LA VACANCIA DEL ETNOCIDA GARCIA (que conjuntamente con sus ministros serán encarcelados en el próximo gobierno, inexorablemente etnicista).