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Cuando el (contra)violentismo popular le “para el macho” al Estado Violador Criollo “…Sin embargo, desde la guerra de reconquista de Manco Inka y la selva liberada de Santos Atahualpa, hasta el desborde cholificador de los siglos XX y XXI, constatamos a menudo cómo es que aquella ‘utopía arcaica’ cobra vida y disputa el dominio y dirección de la historia al presente occidentalizado, neoliberal y timocrático…” (Antauro Humala – Etnonacionalismo, Izquierda y Globalidad).
A LA M… Es más, si se hace seguimiento de los 17 años (5 ABR 92 – 5 JUN 09) de “libre-saqueo” pro-extranjero instaurados mediante Fujigolpe en función al marco jurídico delincuencial de la Vladiconstitución aún vigente… se podría afirmar que éste Amazonazo, no solo por su magnitud de bajas, sino por su trascendencia étnico-geográfica (la resistencia abarca desde la prov. Condorkanki del extremo norte de Amazonas hasta la provincia de Tahuamanú del extremo sur de Madre de Dios), constituye el golpe más contundente impactado en el tentáculo globoneoliberal correspondiente al corral “Perú”. TRASTORNADO INKARRI DE SIGLO XXI Dentro de este marco liberacionista, resulta interesante comprobar que según los artículos 6 y 7 de la Constitución del “Estado Plurinacional” del Ecuador: Y resulta que la Nación Jíbara, compuesta por 3 etnias: Ashuar, huambisa y Ahuajún, habita a ambos lados de la Cordillera del Cóndor, correspondiente –en Perú- a la provincia de Condorkanki, de la región Amazonas. Algo análogo (aunque no tan explícitamente) contiene la “etno-Constitución” boliviana, respecto a las nacionalidades aymara y kechua. Esto quiere decir, que no solo Alberto Pizango y los compatriotas ahuajún´s podrían apelar a la etnonacionalidad ecuatoriana/tawantinsuyana, sino que también lo podrían hacer los compatriotas aymaras de Ilave, respecto a Bolivia… Por ende, existe desde ya, un referencial geopolítico de resquebrajamiento de la absurda fronterización criolla que desde la instauración del glonocolonialismo –en 1531- desmembró al Tawantinsuyo. Y aquel Inkarri reunificador y reivindicador de las partes desmembradas, viene dándose desde el sur (Bolivia) y norte (Ecuador), en convergencia con el Antisuyo del Oriente amazónico-peruano, en donde la vanguardia lo constituyen los compatriotas ahuajún-huambisas, entre quienes el elemento reservista tiene especial protagonismo. ETNOCIDA Y ECOCIDA Inclusive hasta el Dpto. de Estado Norteamericano, ahora menos interesado en materializar el TLC, se ha visto obligado a “lamentar” la matanza piel roja, ¡perdón! ahuajún. La solidaridad mundial para con las etnias amazónicas insurgentes es, pues, por doble factura. Bueno hubiera sido que las “leyes de la selva” promulgadas por la Tiranía sirvieran para instalar, en esos millones de hectáreas, no inversiones “privadas” (entiéndase transnacionales extranjeras) sino uno o dos millones de cholos desocupados de los cinturones de miseria de las urbes costeñas. Entonces, por supuesto, nadie objetaría el traspaso de porciones de Amazonía de las etnias locales a otros, -no menos nativos- “cholos del hortelano”. Es más, los mismos compatriotas de las comunidades selváticas, desde la década de los 70’s, no han tenido inconveniente –por allá, en las fronteras con Brasil- de compartir la extensa territoriedad con los “neo-mitimaes” ataucusistas que a la fecha vienen constituyendo una cincuentena de polos agropecuarios en cuanto eficasísima “frontera viva”. CHOQUE DE CIVILIZACIONES Fue, pues, premonitorio aquel incidente de “choque de civilizaciones” acaecido en Junio de 1983, cuando en pleno ceremonial de instalación del campamento de la Shell en Camisea (que poco después optaría por retirarse) –en presencia del mandatario Fernando Belaúnde- un flechazo salido de la espesura del monte terminó incrustándose en la nalga de un empleado de la trasnacional. Un cuarto de siglo después, en la Amazonía, tal como denunció el líder Alberto Pizango, “TODO SE HA LOTIZADO”, cual Tratado de Tordesillas en que, desde el Vaticano, españoles y portugueses se repartían el continente Abya Yala sin conocimiento de Atawalpa ni de de Montezuma. Resulta entonces cachaciento la “recriminación” de ciertos periodistas limeños y congresistas idiotas sosteniendo que la AIDESEP “debió elevar su reclamo al Tribunal Constitucional” (seguramente para que los mesan por un par de años más)… mientras que la violación del derecho comunal (ancestral) se iba profundizando. De veras, la paciencia de los apus del Antisuyo ya no podía extenderse más. VIOLENTISMO POPULAR Vs VIOLACION ESTATAL Pero los tiempos cambian: la etnicidad cobriza, mientras más alejada del corrupto “Estado Limeño”, adquiere mayor identidad, por ende más combatividad y consecuencia. Efectivamente, si en la costa (ni hablar de la alienada Lima) la protesta social está domesticada y su dirigencia (CGTP, SUTEP, etc) cada vez más amariconada, incluyendo la representación congresal del PNP, tenemos en la sierra (particularmente el Ande sureño) una resistencia robusta y legítimamente “violentista” cuyos zenit’s son el Arequipazo, Ilave y el Andahuaylazo… Insurgencia etnonacional que en la selva, por parte de los ayllus/comunidades ahuajún, huambisas, asháninkas, boras, mashiguengas, etc., se demuestra más pura inclusive. Pureza insurreccional que García descalifica como “salvajismo”, en alusión a los lanzazos que ultimaron a diez (de los 37) policías capturados en la Estación Nro. 6 de Petroperú (Cusú Grande), ubicada a una hora en “peque-peque” (lancha) del puerto fluvial de Imacita (a orillas del Marañón). Seguramente para la mentalidad de Palacio de Pizarro, un balazo es “menos salvaje” que un lanzazo (en todo caso, habría que preguntarles a los espíritus del centenar y medio de presos políticos asesinados en el Frontón “con tiro de gracia”). Sin embargo, a medida que se ahondan las investigaciones, viene demostrándose que las primeras bajas (muertos y heridos) fueron cholos mestizos e indios ahuajún (conocidos también como “aguarunas”) abaleados por la DIROES en la “Curva del Diablo” (una hora al sur de Bagua Grande, en dirección al puente de “Corral Quemado”, adportas al límite regional con Cajamarca). Mortandad tan indiscriminada que postas y hospitales colapsaron en el transcurso de 4 horas, en que la población baguina resistió la embestida de 1,200 guardias de asalto de la DIROES. Es entonces que grupos reservistas, premunidos de lanzas, machetes y palos, logran capturar una patrulla de guardias a quienes –luego de rendirlos- las arrebatan sus fusiles AKM (6), con los cuales -¡solo 6 AKM!- pudieron frenar la agresión policial. El saldo de aquella primera batalla –en Bagua- fueron 15 muertos y 120 heridos, entre ciudadanos insurgentes y policías represores. GUERREROS AHUAJUN’S Se levantó, así –en actitud gallarda, heroica y bellamente guerrera- el PAIS PROFUNDO, HIRVIENTE Y ETNICO CONTRA LA PODRIDA REPUBLIQUETA CRIOLLA DE GARCIA, PIZARRO Y VARGAS LLOSA. ¡El fundamentalismo andino-amazónico de estirpe cobriza se yergue, ahora, invencible para pesar de los peruanos postizos que lamentan haber nacido tan lejos de Miami! La rebelión no solo se justifica, sino que no debe cesar hasta la DEROGATORIA DEFINITIVA DE LAS LEYES PERROHORTELANEANAS Y LA VACANCIA DEL ETNOCIDA GARCIA (que conjuntamente con sus ministros serán encarcelados en el próximo gobierno, inexorablemente etnicista). |