De la guerra fría a las guerras etnoculturales
SESENTA IMPERIALES AÑOS DE LA OTAN…


“…En lugar de hablar de Occidente y Oriente, es más apropiado hablar de Euro-norteamérica y el resto del mundo” (Hungtington /El choque de Civilizaciones).

LA GUERRA FRIA “YA FUE”
La organización (militar) del Atlántico Norte (OTAN) acaba de cumplir 60 años, los cuales fueron celebrados, como de costumbre, en las sedes francesa de Strasburgo y alemana de Baden. Esto se debe a que en la coyuntura de su nacimiento, en medio de los escombros de la II Guerra Mundial, se hacía vital “aliar” a toda la Europa del Oeste ante la amenaza soviética cuyas avanzadas ocupaban Berlín del Este. Era, pues, necesario rescatar la hermandad franco-alemana, base continental de la OTAN (Inglaterra, el otro gran socio, es territorio insular antes que continental; a su vez, EEUU de NA –el “supersocio”- está al otro lado del Atlántico).

La llamada “guerra fría” fue el escenario, por excelencia, de aquella alianza nor-atlántica, cuyo adversario –el Pacto de Varsovia- sucumbió paradójicamente no en el campo de batalla sino por el colapso económico de su retaguardia moscovita, en 1992.

Desde entonces (1992) la OTAN se ha visto obligada a redefinir su misión, más aún ante la duplicación intempestiva de sus países confortantes (13 estados de Europa del Este se han incorporado entre 1999 y el 2009).

NUEVO ESCENARIO
Por un lado, se tiene la presión norteamericana para que la OTAN-europea sea algo así como “escudero” del US Army y, por ende, sujeta a los intereses de la política exterior de Washington, hasta hace poco ensimismada con el eslogan del “fin de la historia”, cuyo epílogo era la consagración de la Superpotencia Unica –EEUU de NA- como sherif global ante ciertos “países forajidos” (Irak, Irán, Siria, Corea del Norte, Somalia, Sudán, Afganistán, Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador). Sin embargo, pese a la prepotencia reaganista y bushoniana, el “forajidismo”, lejos de amenguar, se expandió. La misma elección de un mulato en el sillón presidencial de una Casa Blanca cada vez menos blanca es sintomática. Son, por consiguiente, minoritarios los estados europeos proclives a que la OTAN secunde al US Army no obstante que el presupuesto de defensa de la Unión Europea sea la mitad que el de EEUU de NA.

Por otro lado, la conceptualización de un mundo MULTIPOLAR –del cual EEUU es “uno más” de los polos- adquiere cada vez más consenso; lo cual parece ser lo sensato, habida cuenta del evidente influjo de una resucitada Rusia que reclama con armas en mano (vía invasiones como la reciente de Georgia) el respeto a su “área de influencia”, así como de una emergente China que desde hace buen tiempo es potencia atómica y económica, o el mismo Japón cada vez más dispuesto a obviar la restricción norteamericana de mantenerse como “potencia desarmada”; ni hablar de Ucrania, con su arsenal nuclear y ubicada como estratégico “estado-colchón” entre la federación Rusa y la Unión Europea.

Debe quedar claro que la OTAN no encaja plenamente en el ámbito geográfico de la Unión Europea. La sobrepasa, dado que contiene –ahora– países “asiático-musulmanes” (¡¡¡Horror!!!) como Turquia y en menor medida Chipre. Es sabido que el ingreso de Turquia “asiática” al conglomerado europeo (UE) ha sido bloqueado particularmente por Francia, Alemania o Inglaterra, aduciendo la “disensión etnocultural”, aspecto que constituye, para muchos especialistas, uno de los principales factores de “división interna” de su brazo armado –la OTAN- que se supone es para preservar la cultura occidental y blanca…

AL FINAL SE UNEN
Por otro lado, la “afganización-irakización” de la política exterior norteamericana, implicando el efecto arrastre a la OTAN y por ende a la Unión Europea (en donde Inglaterra es el socio más “pro-Washington”), si bien es cierto ha determinado ciertas iniciativas de “desmarque” (de Francia en particular), en el sentido que las FFAA europeas tengan un “comando unificado independiente del de la OTAN (gravitando en torno a EEUU)”, al final de cuentas tienden a reunificarse con Washington cuando el “riesgo-país” israelí se siente demasiado amenazado... Lo cual no hace más que reeditar los avatares de aquella primigenia gran alianza occidental contra el Islam, conocida como “cruzada”: tan fundamentalista e intolerante como las otras cruzadas globocristianizadoras efectuadas contra las etnias del hemisferio sur diseminadas por el África Negra, la América cobriza y el Asia amarilla.

En síntesis, este reciente aniversario de la OTAN constituye una mala nueva para los pueblos “de color humilde”, tal como lo sería el apogeo de las legiones de Caligula o Nerón para los llamados bárbaros de los extramuros del corrupto Imperium.

   

Lloriqueo criollo: aparte de indigno y amariconado… ¡estúpido!
TESTIMONIO ECUATORIANO SERA DECISIVO (A FAVOR “CH”) EN LA HAYA


“… -No obstante, en el actual impasse por la cuestión de la frontera marítima peruano-chilena, Correa ha apoyado la tesis del ‘paralelo geográfico’ esgrimida por los chilenos.
-Eso es parte de la ‘inercia’ de un siglo de chilenización en Ecuador. No exijamos tanto. Se trata de un proceso de ‘gradual desahuevamiento’. Algo que será lento, en tanto acá siga gobernando un criollismo que mira con pavor el etnonacionalismo; obviamente ante el ultraneoliberal García, Chile ‘socialista’ se le presenta –a Ecuador- como ‘protector’…” (Conversaciones con Antauro – Pedro Saldaña/ Marzo 2008).

“SON DE LIMITES”
El martes 19 de mayo el canciller ecuatoriano, Fánder Falconí, hizo una declaración en presencia de su homólogo chileno –Mariano Fernández- que, como era previsible, tarde o temprano debía demoler la pretensión criollo-peruana ante la Corte Internacional de La Haya, respecto a la disputa de 64 mil kilómetros cuadrados frente a las costas de Tacna, Moquegua y extremo sur de Arequipa (algo que los etnocaceristas hemos catalogado como “lloriqueo como maricas lo que no osa defender como varones”).

Fue en el marco de una reunión bilateral entre los cancilleres ecuatoriano y chileno, efectuada en Quito, que el primero declaró ante la prensa local y extranjera:
“…Nosotros, los ecuatorianos, consideramos que los acuerdos suscritos entre Ecuador, Chile y Perú en los años 1952 y 1954 son válidos y vigentes. Eso constituye una declaración expresa que forma parte de nuestra política exterior. Y para nosotros esos SON TRATADOS DE LIMITES con la firma de Santiago y no meros ‘acuerdos pesqueros’, como sostiene Perú…”.

Más aún, Falconí prosiguió anunciando que su país “…estaría dispuesto a testificar ante los jueces de la Haya a pedido de una de las partes…”, obviamente refiriéndose a Chile, con lo cual estaría liquidando todo el mamotreto de recursos, fundamentaciones y demás literatura del lloriqueo criollo-peruano que fuera apoyado “unísonamente” por la recontra estúpida y amariconada clase política, incluidos los babosos seudonacionalistas del felón Ollanta (es más, que se precia –el PNP- de la autoría de tal “iniciativa”).
1952/54: HARAKIRI “P”

Como se sabe, en la actual causa ante La Haya, el Perú sostiene que la frontera marítima con Chile “aún no se establece” y que solamente existe un Acuerdo de Pesca suscrito y ratificado en 1952 y 1954, ante lo cual Chile responde –además que con la ocupación de hecho (vía su armada)- con que “ya está establecido” (tal fronterización) desde el momento que en los acuerdos aludidos se menciona literalmente que “…EL PARALELO CONSTITUYE LA FRONTERA MARITIMA…”; documento firmado por los cancilleres de Perú, Bolivia y Ecuador.

Sépase que tal acuerdo se dio en una coyuntura de defensa tripartita (“P”-“Ch”-“E”) de las 200 millas ante la voracidad de las flotas extractoras norteamericanas y privadas (como las de Aristóteles Onassis), pero que simultáneamente requerían que tal defensa mutua “mar afuera” determinase sus límites “laterales” entre los países suscritos: Perú, Bolivia y Ecuador, determinando que también, dicho acuerdo pesquero, tuviera una faceta limítrofe-marítima, de la que precisamente se aferra –ahora- la diplomacia chilena, que obviamente goza de mayor simpatía que su similar peruana ante los intereses ecuatorianos.

MEJOR SIN LA HAYA
Debe considerarse que, luego de planteada la demanda peruana (llamada “memoria”) la parte chilena tiene dos posibilidades:
1) Presentar su contrademanda (“contramemoria” respaldada con el testimonio ecuatoriano)
2) Impugnar la competencia de la Corte de La Haya, sosteniendo y cerrándose –por ejemplo- con lo del Acuerdo de 1952/1954, también con el respaldo de Ecuador (decisivo, dado que no existe ningún otro, excepto Chile, país limítrofe marítimamente con Perú).

Lo grave es que con la inminente derrota de la Cancillería Criolla de Torre Tagle (reiteramos, la más estúpida e inepta del continente), no solo se retornará a “fojas cero”, sino que el Perú podría ver corroborado ya no solo de hecho (vía la Armada chilena), sino además de derecho (veredicto adverso de la Haya) la mutilación de una porción de mar, oleada y sacramentada en el derecho internacional, que por ende dificultaría una potencial revancha mediante un Gobierno patriótico (obviamente etnocacerista).

Esperamos, pues, que Chile objete la competencia de La Haya (para así dar más posibilidades a que mediante el patriótico rearme peruano la Armada “CH” se retire del mar usurpado, para empezar…) y que todo el lloriqueo criollo no sea más que otro arrosquetado recuerdo.