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El (etno) nacionalismo blanco (solo ario) de hemisferio desarrollado, al tornarse –más allá de sus fronteras- en imperialismo… no puede compararse con el etnonacionalismo “de color” subdesarrollado, liberador (y revolucionario) por antonomasia A 70 años del estallido de la II Guerra Mundial (“mundial” según visión eurocentrista, pues el hemisferio “de color” subdesarrollado –a excepción de China en su lucha contra Japón, no solo NO PARTICIPAMOS, sino que nos beneficiamos de la sangria inter-potencias blancas opresoras y/o explotadoras), ofrecemos este informe etnocacerista, en el cual consideramos justo, ante tanta “versión de parte” norteamericana-hebrea (que nos ahoga de santísimas películas de “combates” y “holocaustos”), referir el enfoque alemán. Nos percataremos, entonces, de la colosal satanización hacia un III Reich que, más allá de proclamar abiertamente análogo racismo del que profesan hipócritonamente las otras potencias europeas, EEUU e Israel… se enfrentó a la plutocracia global sionista que –a su vez- reaccionó con la “milagrosa” alianza capitalista-soviética contra el nacional-socialismo germano.
(ETNO)NACIONALISMO VS. (INTER)NACIONALISMO Contra el marxismo presenta la doctrina nacional-socialista contraria a la internacionalización del proletariado, enfatizando el sentimiento de patria y nacionalidad, ésta última teniendo como dínamo impulsor la raza. Alemania desiste de la vieja tendencia de expandirse a costa de Occidente. No pretende entrar en pugna con los imperios británico ni francés, disputándoles sus espacios ultramarinos (colonias). Su crecimiento en pos de espacio vital se efectuará continentalmente hacia el Oriente, a costa de la URSS. Es necesario precisar que para el nazismo la noción de “socialismo” difería de la acepción marxista. Se la rescataba en su antigua referencia de buscar el “bien común” (comunidad de clases sociales), en única y principal instancia dentro de la nación, combatiendo los 3 caracteres elementales del marxismo: la lucha de clases, la supresión de la propiedad privada y la transnacionalización revolucionaria (COMINTERN). En cuanto a la actitud geopolítica del nacional-socialismo germano frente a las potencias occidentales, se proponía “zonas de influencia” para cada potencia: Alemania no interferiría los intereses de EEUU en América Latina (su exclusivo “patio trasero”), ni los de Inglaterra y Francia en sus respectivos imperios coloniales, pero –eso sí- exigía “manos libres” para aniquilar a la URSS y expandirse a costa de ella. CUE$TION JUDIA Efectivamente, tal como se refiere en la obra “Hitler y el Nazismo” (Carlos Roel), ya en 1933, seis años antes que estallase la guerra, la Federación Mundial Económica Judía, en Congreso efectuado en New York y teniendo como invitado al presidente Roosevelt, prácticamente proclamaba la “Guerra Santa” contra Alemania, proponiendo el boicot total. Y es que más allá de la expropiación estatal de la banca hebrea y demás negociados que –además de haber expoliado la arruinada República de Weimar– hegemonizaban la economía alemana, lo que exasperó al Sionismo fue el inaudito planteamiento económico hitlerista, herejemente antimonetario: IMPERIO (DES)INFORMATIVO Crear y generalizar la idea que la pugna entre el nacional-socialismo alemán y la plutocracia hebreo-alemana (la “doble nacionalidad” es un recurso burocrático/ político-económico inaugurado por los mercaderes hebreos desde la antigüedad romana) era un trastorno o “patología antisemita” de Hitler, sin más fundamento que la aversión irracional contra determinado conglomerado religioso. (Así se ocultaba el hecho que era el Sionismo Internacional, de hegemónica preponderancia político-económica global, el que se sentía amenazado). Visualizar al III Reich como una potencia expansiva y agresora sobre sus “pacíficos” vecinos. (Así se ocultaba que Alemania simplemente reivindicaba y recuperaba sus antiguos territorios y poblaciones desmembradas al término de la I Guerra Mundial: El Sarre, Austria, los Sudetes, Prusia Oriental y Dantzing, y que asimismo ni contaba con colonias ultramarinas). Deformar el ego-colectivo del etnonacionalismo germano, naturalmente enaltecedor de la raza original (en su caso aria), como si fuese el perfil “más monstruoso” de un Estado Racial en particular anti-hebreo. (No obstante que el Sionismo hebreo, inspirado en la doctrina religioso-política del “pueblo elegido”, constituye el más claro ejemplo de etnocentrismo y racismo cultural en la historia de la humanidad; asimismo, se obviaban los “racismos genocidas” efectuados por la etnia anglosajona en el Far Wet con la desaparición del piel roja norteamericano, o por la etnia hispano-latina con la “Despoblación de las Indias”, etc. Se puede decir que el “horrible pecado nazi” fue tratar al judaísmo-hebreo de la misma forma como la raza blanca, en sus más distintas variedades [sajones, germanos, latinos, esclavos, semitas-hebreos, francos, etc] han tratado a lo largo de la historia al resto de razas “de color” no blanco: negros, amarillos y cobrizos. LOS REICH’S Un III Reich instaurado por el canciller nacional-socialista (nombrado en 1933) Adolfo Hitler, luego de asumir el mando supremo de Alemania, en 1934, a la muerte del presidente Paul Von Hindemburg. Este “Tercer Imperio” surge de la coyuntura de post guerra (Primera Guerra Mundial) que marcó la derrota, ocupación extranjera y mutilación territorial de Alemania, además de la respectiva megacrisis económica y moral. DRAMATICA COYUNTURA Consolidación política del Estado Soviético (URSS) de cuyo Soviet Supremo (presidido por Stalin) se dirigía el COMINTERN, vale decir la Central Mundial de todos los partidos comunistas distribuidos por el planeta. El desarrollo creciente del Partido Comunista Alemán, dependiente del COMINTERN, así como el de otra organización afín, la Social-Democracia (en aquella época de prevaleciente inclinación marxista), a las cuales la veteranía del disminuído Ejército Alemán atribuía la derrota nacional por su labor “quintacolumnista y/o traidora” al haber organizado, en pleno conflicto, los sindicatos de obreros y de soldados en la retaguardia. Huelga referir que el grueso de la militancia del emergente partido nacional-socialista (nazi) provendría de los reservistas de todos los estamentos castrenses que se habían batido en la Primera Guerra Mundial. La crisis capitalista mundial que si en EEUU de NA se manifestó con la “gran depresión” derivada del crack de la bolsa de New York en 1929, en la Alemania devastada de la posguerra llegó a espantosos índices de desocupación e inflación (en donde era “normal” ir con carretillas cargadas de papeles semiinservibles –billetes- para hacer compras al mercado), a consecuencia de una política económica impuesta por la banca internacional controlada por intereses judeo-hebreos premunidos de la doble nacionalidad para exclusivos fines de “gestión” financiera. El copamiento de los altos mandos soviéticos por una dirigencia de estirpe hebrea (Lenin, Trotsky, Stalin, Kamenev, Bujarín, Zinoviev, etc.), que según perspectiva nazi eran la “faceta político-internacionalista” del capital internacional judío (que mediante la consigna global “proletarios de todo el mundo, uníos” en pro de la revolución mundial, buscaba destruir todo Estado Nacional cuyo gobierno obstaculizase el interés sionista). La llegada de los “Frentes Populares” de inspiración marxista al poder en Francia (León Blum) y España (Manuel Azaña), así como del ultranacionalista (fascista) en Italia con Mussolini. HEREJIA ECONOMICA Le era, por consiguiente, cuestión de vida o muerte, a la plutocracia mundial hebrea aplastar mediante la carne de cañón de millones de tropas occidentales y soviéticas los postulados hitleristas de tipo político-económico. Baste, sino, escuchar al cabo-hereje (Hitler): El choque entre las etnias blancas, todas globocolonizadoras del resto de etnoculturas “de color” no blancas, era inevitable… lo cual la historia mundial eurocentrista cataloga como “guerra mundial”. LOS SEIS FRENTES: Es así que, para 1942, las FFAA alemanas tendrían que batirse en 6 frentes simultáneos (aquello del “segundo frente” aperturado en Normandía es una falacia, pues de hecho existían más): Frente Ruso, que absorbía la mayor parte (180 divisiones) del Ejército alemán y la mitad de su fuerza aérea (Luftwaffe). Frente nor-occidental, parcialmente activo, que absorbía en Noruega, Dinamarca, Holanda, Bélgica y Francia, 43 divisiones alemanas y un tercio de la Luftwaffe. Frente balcánico, que absorbía 20 divisiones para hacer frente a la guerrilla comunista y, más al sur, mantener la ocupación de Grecia y Creta de donde acababan de ser expulsados los ingleses. Frente de Noráfrica e Italia, en donde 22 divisiones alemanas se batían contra fuerzas anglonorteamericanas. Frente aéreo de Alemania, que absorbía a más de 2 millones de tropas para la defensa aérea ante los bombardeos anglonorteamericanos. Frente marítimo, que absorbía a toda la Armada, cuya fuerza submarina destacó en heroísmo y operatividad, manteniendo a raya a la Real Armada británica (que la triplicaba en tonelaje y unidades de combate). “MI DEBER…” Como epitafio del holocausto alemán, cabe citar las palabras finales de Rudolf Hess, uno de los principales lugartenientes del “Führer” en su alegato final en el juicio de Nüremberg: |